¡Qué gozada! Esta tarde, mi amigo Miguel y yo, nos hemos hecho otra ruta 50%-50%. La hemos planeado casi sobre la marcha, tirando de la rutas que él ha compartido en Wikiloc. Han sido tan sólo 200km en total, pero con tramos muy bonitos y muy intensos.

Quedamos a las 15.00, después de una comida temprana, y aprovechamos para tomar un café mientras hacíamos el briefing de la misión 😁

Ya en los primeros kilómetros de enlace por asfalto Miguel tuvo un pequeño susto cuando su goma delantera, una IRC bastante mediocre (es la que trae la CRF de fábrica), se le fue un poco en una curva y no faltó mucho para dar con sus huesos en el suelo.

La ruta estaba en buenas condiciones porque ayer llovió, aunque se había secado lo suficiente para no estar resbaladiza pero no del todo por lo que apenas se levantaba polvo. El polvo es siempre una molestia para la moto que va detrás. Se puede rodar con una separación grande, lo que permite que el polvo se disipe, o con una separación muy pequeña, lo que hace que la segunda moto pase sin que el polvo de la primera se haya expandido. Esto último solo puede hacerse en ciertos casos y con condiciones especiales, ya que de otra forma puede resultar peligroso.

Hubo algunos sustillos en la ruta, pequeños derrapes inesperados de la rueda delantera, por piedras sueltas o, más comúnmente, por roderas que quedan escondidas bajo la hierba verde o la hojarasca.

Hoy aplicamos lo aprendido el otro día, y salimos con las presiones más bajas que la semana pasada. Yo con 1,8 bares y Miguel con 1,3. Se notaba mucho mejor agarre, más comodidad de marcha y algo más de estabilidad.

Ha habido momentos en la ruta en los que gracias a lo sombrío del entorno casi hacía algo de frío, y no veas cómo se agradecía 😊

Terminamos en Betanzos, donde tomamos un refrigerio y nos reímos un rato comentando la ruta y las incidencias más relevantes.



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