Hoy el día amaneció inmejorable. Después del frente tormentoso de ayer, un cielo azul y una visibilidad estupenda. La jornada prometía.


Un buen desayuno para comenzar, y así tener fuerzas durante la ruta de hoy


Contando a este jorobado, en la carretera se me han atravesado ya perros, gatos, cabras, ovejas, burros, una ardilla y muchas gallinas


Lo primero, como siempre, repostar, y hoy estrené las Manu-pegatinas. ¿Dónde está Wally?

Y hacia Mhamid me dirijo, la entrada este del Erg Cheggaga y del Lago Iriki, para afrontar la etapa reina con llegada al Lago.

Ya los letreros avisan que estás llegando al desierto. Se ve que lo de ayer eran autovías

Peeeeeero………. mi gozo en un pozo. En el kilómetro 50, ahí donde veis la naranja, nos avisan de que la tormenta de ayer ha anegado algunos pasos y estarán impracticables unos días. Mon dieu! Putaine! El corazón me pide seguir pero la cabeza me dice que me dé la vuelta, ¿quién ganará?………….¡Mierda! Ya sabía yo que tenía que dejar la cabeza en casa.
La evaluación es fácil, aunque la decisión no tanto: por lo visto hay pistas alternativas para llegar, pero yo no las he preparado, no las he estudiado, no tengo los GPX. Esto último es lo de menos, ya que solo tendría que seguir a todos los enlatados que van hacia allá. El problema es que no sé lo que me espera, ¿dunas?, ¿piedras?, ¿charcos o ríos? No lo sé, y aún así me resisto a tirar la toalla. Algunas motos pasan, en general son más ligeras y, sobre todo, van en grupo, nadie va solo. En uno de los controles de policía de ayer, un militar me llamó la atención por ir solo, pero me dejó pasar.
Finalmente cedo y no acepto el riesgo extra, ¿y ahora qué?

Con un tercio de la jornada ya virada me busco un plan B: el Atlas.


Deshago lo andado hasta Tagounite, y voy hacia Zagora, Ouarzazate y me salgo por una carretera muy secundaria: ¡Bingo!


Puertos de montaña sucesivos, arriba, abajo, y vuelta a subir, curvas y más curvas, asfalto y pista todo mezclado, carreteras en obras y tramos rotos que desaparecen en la montaña


Las fotos que tengo no hacen justicia de la belleza y la grandiosidad del Atlas

Se hace tarde y no tengo dónde quedarme, así que me busco algo allí, en medio del Atlas. Y como de costumbre, encuentro un sitio perfecto


Y ahí está mi apartamento azul, con los edificios comunes arriba.
Al llegar me invitan a un té

Una hora más tarde, cadena engrasada y duchita templada y me subo a cenar un tajin de verduras

Esta noche la naranja duerme en el salón principal con dos BMW checas

¿Y mañana? Pues no sé, algo se me ocurrirá. ¿E Iriki? Pues tampoco sé, habrá que volver con refuerzos, enlatados o no.


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