Son las 13.00 horas y tengo ferry a las 16.00. El viaje desde mi casa hasta Algeciras son apenas 115 kilómetros, una hora y media escasa, y decido ir por la autovía porque el objetivo es llegar al puerto

La moto está lista, aunque la bolsa de 66 litros va un poco justa. ¿Donde estará aquella bolsa de 70 litros que me dejó mi amigo en el anterior Marruecos?
El viaje transcurre sin novedad, es una minietapa de enlace.

En Algeciras ya está el ferry, pero están cargando camiones y toca esperar. Me pongo a hablar con una pareja holandesa que lleva una Hilux camperizada.

La travesía apenas dura media hora, por lo que aprovecho para comer algo antes de desembarcar.
El paso de la aduana marroquí es lento, pero a los turistas nos tratan bien, quizá mejor que a los suyos.
Una vez todos los controles pasados toca cambiar euros por dirhams y comprar una tarjeta SIM de datos (20Gb por 10€, très bien!)
Empiezo a rodar hacia Tetuán, pero fuera de la autovía, mi objetivo hoy es hacer solo 100km, y alojarme en la costa, pero anochece y aún no tengo donde quedarme así que paro en el arcén y me busco algo en booking.com

Es un apartamento de dos habitaciones y esa entrada de la foto por un precio más que razonable, así que lo reservo.
A partir de aquí me pilla la noche, y hago eso que nadie recomienda: conducir de noche en Marruecos. Varias motos sin luces, algunos perros cruzando la carretera, pero finalmente llegó a dónde me lleva el navegador y…. ¡no hay nada! Doy vueltas y vueltas pero es noche cerrada en pistas de tierra y no lo encuentro.
Pero por fin aparece el buen samaritano, un chico en un scooter que apenas habla francés pero que quiere ayudarme, y hace suyo mi problema. Le sigo en moto por caminos pero nada, hasta que decide llamar a alguien y otra persona viene a buscarme, pero el samaritano sigue conmigo. Después de otra media hora llego al sitio, ¡Menos mal que iba con tacos! porque era una pista de arena. Le pregunto si puedo ofrecerle algo por su buen acto, y se lleva la mano al corazón y niega con la cabeza. ¡Ainssss!

Me instalo, me ducho y me pongo a cenar algo de las viandas de mi equipaje, cuando en la mezquita que tengo a solo 10 metros llaman a oración.

Mañana será otro día.


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