(Octubre 2016) Hacía ya bastante tiempo que no disfrutaba de una buena salida en moto y hoy me he desquitado. Han sido 10 horas en total y 380 millas (unos 600 kilómetros) en los que he podido disfrutar de autovía rápida, carretera secundaria y carreta de montaña. La K1600GT es un gustazo, cómoda y suave, con un consumo muy contenido. Ha sido una media de 5,8 litros a los 100, y eso que he llevado la pantalla muy alta en los tramos rápidos, hacia fresquito.

Al final me he ido yo solo conmigo mismo, ya que a mi amigo Riccardo le surgieron compromisos familiares, y lo primero es lo primero. He salido un poco antes de las siete de la mañana, porque como me pasa siempre que planeo una ruta ya estaba despierto a las cinco con más ganas de moto que de colchón. ¿Por qué no me pasará lo mismo el resto de los días de la semana?

Como digo, hacía fresquito, 44ºF (unos 6.5 ºC) marcaba la moto y al poco de salir me paré ahí donde veis arriba para ponerme un cuello de algodón que suelo usar en las mañanas invernales y que yo, muy valiente, no lo había visto necesario al salir de casa

Creo que la resolución de la foto no permite ver la temperatura ni la pantalla que muestra que no solo llevaba los puños calefactable puestos sino también el asiento. Aunque suene un poco rarito, tengo que decir que uno no sabe lo que se pierde hasta que no lo prueba, y ahora que sé lo que es llevar las posaderas calentitas no renuncio a ello por nada.

Empezaba ya a amanecer cuando iba a cruzar el puente de la Hwy 301 sobre el río Potomac que separa los Estados de Maryland y Virginia, y anunciaban fuertes vientos sobre el puente. El primer pueblo aquí es Dahlgren, conocido por ser una base de apoyo de la marina de los Estados Unidos.

Los que me conocen saben que nunca digo que no a un café, y que me suele apetecer más temprano que tarde, así que paré en la gasolinera de «Sheetz», frente a la entrada de la base de Dahlgren para un café largo americano, y eso que no tocaba porque tan solo llevaba 30 de las 150 millas que tenía que hacer hasta el comienzo de la Skyline Drive.

El estado de Maryland es de los más caros de la Unión, si no el más caro, el galón de gasolina mala (la de 87 octanos) está como a 2,20 o 2,30 dólares, mientras que en Virginia se puede conseguir a 1,79. Bueno, la mejor de ellas, la de 93 octanos es unos 40 céntimos más cara por galón. Es la única que se le puede echar a las motos porque con las otras te cargas el motor, incluidas las Harley-Davidson.

Esta gasolinera en la que he parado, la primera en Virginia después de cruzar el puente vive del “extraperlo”. Yo ya he venido hasta aquí varias veces con amigos y compañeros para llenar el depósito y comprar tabaco (el que fume, que yo no), que también es mucho más barato que en Maryland.

Como veis, es normal “adoptar” un tramo de carretera, comprometiéndote con las autoridades a limpiarlo periódicamente. A cambio, ponen este letrero con tu nombre, el de tu familia, o el de tu empresa y además, según me han dicho, te desgravas en tus impuestos lo que hubiese costado su limpieza si lo hubiesen tenido que hacer con medios del gobierno. ¡Qué cosas!
Después de muchos kilómetros me encontré, a unas 50 millas del Parque, con un grupo de Harley-Davidson que supongo que iban también a la Skyline. Me uní en su cola durante una media hora, pero al tomar la I-64, donde el límite de velocidad es de 70mph, rodaban muy despacio por lo que tiré de cilindros en sexta marcha y los dejé en el retrovisor con el follón que iban montando. ¡Como acelera esta GT!

Esta es la entrada a la Skyline desde la puerta Sur, en las proximidades de Waynesboro, y me hacía ilusión inmortalizarme en ella. Como iba solo y no pasaba nadie, tan solo pude incluir la moto y no a mí (tengo que volver otro día a corregirlo). Había llegado a la hora planeada, las 1000, lo que me dejaba mucha jornada por delante en lo más divertido de la ruta.

Pues ya estaba en la tan renombrada Skyline Drive, pero antes de proseguir tuve que hacer una parada muy poco “glamorosa” aunque no por ello menos necesaria, ya que después del casi medio litro de café de hacía dos horas y el fresquito matutino la vejiga había entrado en reserva (de espacio).

La Skyline drive es muy bonita y discurre en el entorno de un Parque Natural muy cuidado; además es como un pequeño oasis de vegetación de montaña, delimitado por un entorno también muy verde pero sensiblemente más llano.

No hice muchas más fotos porque de paisajes anónimos está lleno la red, y yendo yo solo no había necesidad de retratar a nadie. Alcancé la salida norte a las dos de la tarde, cuatro horas después de haber entrado. Paré lo necesario, pero mucho menos de lo que habría parado en caso de ir en grupo. La ruta tiene 75 miradores, tres áreas de servicios importantes y multitud de zonas de picnic, camping, rutas a pie, a caballo, etc.
Tan feliz, y cómodo, iba tomando todas esas curvas que hasta me olvidé de la comida, y decidí tirar ya hasta casa desde la salida Norte de Front Royal, que se hizo un poco más monótona al haber más autovía, pero también más rápida por ser solo 120 millas.

Ya bastante cerca de casa, a unas 20 millas por la HWY235, es muy habitual encontrarte con este tipo de señal de tráfico. La parte Sur del Estado de Maryland es muy importante por sus colonias de “Amish”, a quienes se les puede ver a diario llevando sus carros y carretas por los arcenes de las carreteras. Para mí, es como volver a ver “La Casa de la Pradera”, con todo mi respeto a esta Comunidad.

Llegué a casa a las cinco de la tarde, todavía con un sol que lucía sin calentar mucho pero que se agradecía igualmente.
Me ha pasado lo mismo que cuando hice el Stelvio; no es que no me haya gustado, que sí lo ha hecho y mucho, pero creo que me esperaba más.
Decía un buen amigo, de broma pero con mucha razón, que la Ribeira Sacra era más bonita, y así me lo ha parecido hoy. Y no creo que siempre haya que hacer comparaciones entre esta y aquella ruta, pero cuando vas haciendo muchas te quedas con las que más te han gustado.
La Skyline Drive no es mejor ni peor que la Ribeira Sacra, ni la Sierra de Cádiz, ni la Cruz Verde, ni la Sierra de Francia, ni por supuesto nuestros Pirineos, ni otras muchas que me dejo por desconocimiento. Lo que pasa es que la Skyline Drive es de lo mejor que se puede hacer desde el área donde yo vivo, y eso la hace única.
Ahora que ya he hecho esta, tengo que completarla con la Blue Ridge Parkway, pero eso son ya palabras mayores al tratarse de nada menos que 469 millas. El punto de entrada es exactamente el mismo donde he tomado hoy la Skyline, pero en vez de tirar hacia el norte hay que tirar hacia el sur. Bueno, veamos cómo se van desarrollando los acontecimientos. ![]()

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